Francisco Mouat

Temporada 2

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Francisco Mouat nació en Santiago en el verano de 1962, aprendió a leer en el verano de 1968 y publicó su primera crónica en el verano de 1982. Estudió periodismo y estética en la Universidad Católica.  Trabajó como redactor en Apsi de 1984 a 1989, y luego tuvo un paso breve pero significativo por la revista Hoy, que le permitió asistir al Mundial de Italia 90. Después fue periodista del programa televisivo El Mirador, donde realizó durante dos temporadas el espacio “El Catalejo de Mouat”, en el que solía “condecorar” con huevos a los personajes de la vida nacional que habían tenido un mal desempeño en aquellos días. Entre noviembre de 1992 y mayo de 1997 dirigió el semanario deportivo Don Balón. Fue editor de la revista Domingo en Viaje del diario El Mercurio.

Sus publicaciones: Cosas del fútbol (1989), Santiago, pena capital (1992), El Teniente Bello y otras pérdidas (1998), Guía negra de Santiago (1999), El empampado Riquelme (2001), Nuevas cosas del fútbol (2002). Chilenos de raza (2004), Crónicas ociosas (2005), Tres viajes (2007), La vida deshilachada (2008) y Algunos adioses (2011).

El recorrido con “Trazo mi Ciudad”

Desde la casa de su infancia, en San Vicente de Paul, hasta donde se encuentra su actual taller literario, Francisco Mouat revela su pasión por los libros y los cafés, su fascinación con la memoria y su predilección por las historias mínimas al momento de escribir sus crónicas. Durante su recorrido para este nuevo capítulo de “Trazo mi Ciudad”, Mouat también da cuenta de su distanciamiento del periodismo, luego de desempeñarse como editor de las revistas Don Balón y Domingo en Viaje, y de las diferencias con las grandes editoriales que lo llevaron a instalarse en la trinchera con Lolita Editores.

“Empiezas a sentirte ajeno a los catálogos de las editoriales transnacionales”, declara Mouat y agrega: “los libros que hago los escribo porque son una necesidad en mi vida, porque son un desafío intelectual y estético. Yo no le puedo pedir a mis libros que me den de comer, eso es un despropósito. Mis libros no están para convertirse en un negocio”. Confiesa que confrontar esto con los grandes de las publicaciones a veces se vuelve complicado y genera una distancia insalvable, por lo que decidió crear su propia micro editorial: Lolita Editores.

Fotografía por Sebastián Tapia Brandes